Ayuntamiento de Madrid. Área de Gobierno de Medio Ambiente

Educar para vivir sin ruido

Para conocer

Fotografía de la sección: imagen de la ciudad con tráfico

Actuando sobre el entorno

La percepción que se tiene del ruido varía según la persona o el momento, pero aunque el ruido no produzca molestia, perjudica. Sin embargo, la realidad es que no se tiene una conciencia individual y social de que el ruido afecta a nuestra salud, bienestar y calidad de vida.

Debería ser un reto, tanto para las administraciones públicas como para los educadores y educadoras y la ciudadanía en general, la puesta en marcha de estrategias para prevenir, controlar y reducir el ruido en nuestras ciudades, cambiando los hábitos, costumbres y comportamientos que producen ruido y evitando sobrepasar los límites establecidos por la ley.

Ilustración que representa con colores las diferentes zonas e intensidades de ruido

  • Color verde claro, se corresponde en el mapa con las zonas de menos de 50 decibeliosMenos de 50 dB
  • Color verde oscuro, se corresponde en el mapa con las zonas de entre 50 y 55 decibeliosEntre 50 y 55 dB
  • Color amarillo, se corresponde en el mapa con las zonas de entre 55 y 60 decibeliosEntre 55 y 60 dB
  • Color naranja claro, se corresponde en el mapa con las zonas de entre 60 y 65 decibeliosEntre 60 y 65 dB
  • Color naranja oscuro, se corresponde en el mapa con las zonas de entre 65 y 70 decibeliosEntre 65 y 70 dB
  • Color rojo, se corresponde en el mapa con las zonas de entre 70 y 75 decibeliosEntre 70 y 75 dB
  • Color rosa, se corresponde en el mapa con las zonas de más de 75 decibeliosMás de 75 dB

Dibujo de una lupa que sirve para ampliar el mapa
Ampliar mapa

Corresponde a las administraciones públicas informar a los ciudadanos y ciudadanas sobre los niveles de ruido de su ciudad, cómo les afecta sobre la salud y cómo defenderse de la contaminación acústica (qué tipos de aislamientos acústicos existen, cuáles son los niveles máximos de ruido nocturnos y diurnos permitidos, cómo hacer valer sus derechos, etc.).

Al mismo tiempo, tendrían que aplicar la ley llevando a cabo una vigilancia y control de los niveles acústicos, clasificando y planificando el uso del suelo atendiendo a los tipos de áreas acústicas, apoyando a los ciudadanos y ciudadanas, creando unas categorías de niveles de ruido para los aparatos y maquinaria, incentivando la construcción y promoviendo entre la población la adquisición y consumo de los menos ruidosos.

La educación desde la infancia y la adolescencia afianza no sólo la toma de conciencia sobre problemas ambientales como el ruido, sino la adquisición de hábitos y actitudes respetuosas y saludables desde el punto de vista medioambiental y de convivencia. Una educación que ha de tener como meta final la participación individual y colectiva de toda la ciudadanía en la lucha contra el ruido.

Corresponde a los ciudadanos y ciudadanas conocer y respetar las normas sobre niveles de ruido y corregir sus hábitos y comportamientos para alcanzar una calidad acústica saludable en los distintos ambientes en que nos movemos.

Dieciséis consejos para prevenir y controlar el ruido ambiental

Mobiliario urbano

Red de vigiliancia

Una clase llena de niños que indican silencio con el dedo sobre los labios

Mejorar nuestros hábitos

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