Ayuntamiento de Madrid. Área de Gobierno de Medio Ambiente

Educar para vivir sin ruido

Para conocer

Fotografía de la sección: imagen de la ciudad con tráfico

El sonido en la ciudad

El sonido es un movimiento vibratorio longitudinal que se propaga en forma de ondas de presión a través de un medio –aire, agua, metal...– y que podemos percibir cuando tienen una frecuencia y una intensidad determinada.
La intensidad está relacionada con la amplitud de la onda sonora y con la cantidad de energía transportada.

La frecuencia es el número de variaciones de presión por segundo que realiza un cuerpo. Cuanto mayor es la frecuencia, el sonido se percibe más agudo.

Ilustración de una onda con las curvas muy altas que representa la frecuencia de un sonido fuerte
Sonido fuerte

Ilustración de una onda con con las curvas muy suaves que representa la frecuencia de un sonido debil
Sonido debil

Cuanto mayor es la amplitud de una onda, mayor es la intensidad del sonido que se percibe.

Ilustración de una onda con poca distancia entre picos que representa la frecuencia de un sonido agudo
Sonido agudo

Ilustración de una onda con muhca distancia entre picos que representa la frecuencia de un sonido grave
Sonido grave

Cuanto mayor es la frecuencia, el sonido se percibe más agudo.

Mediante la escucha activa y consciente de los sonidos las personas se relacionan con su entorno inmediato, se comunican con otras personas, se orientan espacialmente, obtienen información de lo que ocurre a su alrededor o reciben señales de alarma sobre posibles peligros o situaciones de riesgo.

Tipos de sonidos que conforman el paisaje sonoro de la ciudad
Sonidos de la naturaleza Sonidos artificiales y tecnológicos Sonidos sociales y humanos Sonidos característicos
de la ciudad
Viento, hojas, agua, animales… Ordenador, teléfono, aspiradora, lavadora, alarmas… Niños jugando, mercado, cocina, conversación… Tráfico, metro, bocinas, sirenas, motos…

Los sonidos producen diversas sensaciones, sentimientos y emociones (angustia, temor, inseguridad, tristeza, relajación, tranquilidad, compañía, bienestar...) más o menos agradables, según el tipo de sonido de que se trate. Sin embargo, cuando el sonido es molesto, perturbador, indeseado o nocivo se convierte en ruido.
Vivir en ambientes con calidad sonora es sinónimo de calidad de vida. Sin embargo, la calidad sonora no va a depender sólo de los valores físicos del sonido (fuerte, débil, bajo, alto, continuo, intermitente...), sino de valores estéticos, emocionales, sentimentales, culturales y sociales.

Imagen de una calle ruidosa y con tráfico en una gran ciudad

El sonido molesto, perturbador, indeseado o nocivo se convierte en ruido

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